Portada de La mujer que llevaba mi nombre

La mujer que llevaba mi nombre

Un pasado que alguien quiere mantener enterrado

Vera regresa a Puerto Umbría buscando una explicación y encuentra una casa cerrada, documentos imposibles y demasiadas personas dispuestas a proteger el mismo secreto. Una novela de suspense emocional, capítulos ágiles y revelaciones constantes.

Misterios familiaresIdentidadMemoriaSecretos del pasado

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Una identidad entre papeles y silencios

Vera busca una explicación en Puerto Umbría. Los documentos que encuentra y las respuestas que recibe ponen en duda su historia familiar. El misterio se acerca a algo íntimo: la dificultad de confiar en los recuerdos cuando quienes podían aclararlos han callado.

La esquela

Fragmento del capítulo 1

La esquela estaba doblada en cuatro. El papel, amarillento y quebradizo, dejó una arenilla gris en sus dedos. Vera desplegó primero la mitad superior y pensó que se trataba de alguna pariente. Los nombres se repetían mucho en las familias de los pueblos.

VERA ROBLES SÁEZ

Falleció en Puerto Umbría el 17 de agosto de 1996, a los diecisiete años de edad.

Debajo aparecía una fotografía escolar. Una niña de flequillo torcido miraba a la cámara con una seriedad impropia de sus nueve años.

Vera acercó el papel a la ventana.

Era ella.

No una niña parecida. No una prima olvidada. Ella, con el jersey rojo que Inés le había tejido para la foto de cuarto de primaria y la pequeña cicatriz sobre la ceja derecha, recuerdo de una caída contra la esquina de una mesa.

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Para conversar sobre el libro.

Los documentos y la memoria

¿En qué confiarías si un documento contradijera lo que recuerdas de tu vida?

El silencio familiar

¿Cuándo deja un secreto de proteger a alguien y empieza a quitarle la posibilidad de elegir?

Construir una identidad

¿Qué parte de Vera depende de su pasado y qué parte puede decidir por sí misma?

Formatos disponibles
Kindle · Tapa blanda
Extensión
232 páginas
Publicación
30 de julio de 2026
Idioma
Español